Por sujetos, Focault, se refiere a los seres humanos luego de haber pasado por ciertas situaciones, a saber: determinación de modo de investigación, la objetivación y la conversión en sujeto propiamente tal1.

El poder se manifiesta por medio de las formas expuestas, para lograr convertir a los individuos en sujetos y situarlos en un punto de la relación con respecto a éste que consigue dejarlos sometidos, es por esto que Focault estudia precisamente al poder y su relación con los sujetos para entender lo que está sucediendo.

La inquietud sobre lo que está sucediendo la toma del artículo escrito por Kant en 1784 titulado Was heisst Aufklarung? Que, en castellano significa ¿Quiénes somos?¿Quiénes somos como Aufklürer, como testigos del siglo de las luces?2. Focault ve en este artículo inspirador una pregunta que va más allá de la inmediatez con que Kant divagaba:¿Quiénes somos, en este momento preciso de la historia?. Para hacerse cargo de tal interrogante, asume como necesario plantear el estudio del poder y de los sujetos ya no como se ejerce el uno sobre los otros en cuanto a sus efectos, sino en cuanto a su ontología y sus motivos más certeros.

El poder como unidad abstracta, señala Focault, no existe. Lo que sí existe es el poder ejercido por unos sobre otros. El poder no necesariamente estará vinculado a la violencia, sin embargo implica su uso, así como también, el poder no es tampoco la adquisición del conceso. Define, finalmente, Focault, que el poder, más bien su ejercicio no es sino un conjunto de acciones sobre acciones posibles3.

Una vez esclarecido un poco qué es el poder, podemos considerar entender qué es el sujeto pues, éste se encuentra precisamente sujeto (entendida la palabra ya como participio de sujetar y no como un sustantivo común) a las relaciones de poder. La sujeción, dice Focault, ha de ser sobre sujetos libres pues no hay poder entre un esclavo y su amo, sino una relación física de coacción4. El sujeto, para que realmente esté sujeto a las relaciones de poder, ha de tener la opción de alejarse e incluso, escapar. ¿Cómo evitar, en este momento, pensar en Aureliano Buendía, que terminó sus días al lado de un árbol al que estuvo solo un tiempo atado?

Queda entender, como corolario, que buscar un concepto de sujeto y de poder de forma separada resulta imposible, a la vez que estéril, puesto que son ideas ligadas entre las que, sin temor a caer en tautologías, existe en efecto, una relación de poder.

1Focault, Michel. (1988). Sujeto y Poder. Revista Mexicana de Sociología, Pág. 3. Vol. 50, No. 3.

2Íbid. Pag 11.

3Íbid. Pag 15.

4Íbid. Pag. 16.