El poder de los prefijos o el lenguaje vivo y de descontrolado crecimiento

Hace tiempo no escribía acá porque estoy en exámenes finales de semestre y habría sido una irresponsabilidad muy grande dedicar mucho tiempo a esto (sin embargo, estoy escribiendo esto). Pues bien, salgo del silencio bloggero para dejar registro de ciertas apreciaciones que tuvimos con Paula respecto a algunas palabras relacionadas con la ignorancia.

Ignorancia, asumimos, como palabra puede desglosarse como ignor y ancia. La i, prefijo de negación, como en irreal o ilegal; gnor, consideramos se relaciona con gnosis, es decir, el conocimiento; y, finalmente, ancia que es un sufijo que denota cualidad, como en extravagancia.

Habiendo separado los elementos de ignorancia estamos en condiciones de modificar algunos, pudimos conversar sobre un prefijo especialmente interesante: a-. Nos encontramos, entonces, con la palabra agnorancia que sería la condición de desconocimiento respecto a algo que llega a tal punto de que quien la detente no solo es ignorante respecto a algo, sino que la posibilidad de que deje de estarlo o de no serlo queda descartada.

La lógica que empleamos fue la siguiente: el prefijo i- (o in o im) importa una negación de la palabra que éste antecede, mientras que el prefijo a- se entiende como la ausencia dentro del concepto que le procede. Para entender esto, resulta apropiado revisar ejemplos:

im – posible: algo que no es posible, pero podría ser posible dadas ciertas circunstancias.

a – moral: fuera de la moral, no susceptible de ser calificado como bueno o malo.

A la vista de lo expuesto, la agnorancia sería una cualidad terrible para quien la tuviera y para quienes lo rodeen. El agnorante no solo desconoce sino que está fuera del conocimiento. Atendiendo a la naturaleza humana esencialmente comunicativa, podríamos con facilidad que nadie podría ser agnorante, sin embargo, la agnorancia tal como la ignorancia podrá ser graduada o relativa. Podemos ser ignorantes respecto a los coya o a la fotosíntesis, pues si bien podríamos definir muy vagamente que son, respectivamente, un pueblo indígena del Norte Chico de Chile, de Bolivia y del norte de Argentina y el proceso químico que tiene lugar en las plantas con clorofila y que permite, gracias a la energía de la luz, transformar un sustrato inorgánico en materia orgánica rica en energía no podremos situarnos con ésto en la condición de conocedores o, por qué no decirlo: gnorantes.

Encuentro un desafío interesante descubrir respecto a qué podría (yo, tú o nosotros como especie) ser agnorantes. Se me ocurre que un tema respecto al que nos encontramos en tal situación es la muerte, pues al respecto lo único que tenemos son teorías o expectativas mas no certezas.

Menesteroso resulta mencionar, a modo de cierre, que así como la conceptualización de la agnorancia es posible, al realizar este ejercicio podrá uno encontrarse con términos tales como la macrognorancia (conocimiento más amplio sobre alguna cosa que trasciende a ésta), cognorancia (conocimiento de algo a lo que el cognorante aporta en su contenido) o exgnorancia (cualidad de quien dejó dejó de conocer), entre otros.

Al contemplar la posibilidad de extender el sentido y alcance de las palabras mediante el uso de prefijos, además de ayudarnos a expresarnos con mayor precisión nos enfrentamos al triste problema de vernos imposibilitados de poder llevarlos a la práctica, pues gravemente necio sería yo si utilizara la voz agnorante en una discusión formal sin precaver que corro el riesgo de distraer el objeto de ésta, de ser malinterpretado o simplemente ignorado. Invito (a ustedes y a mí mismo) a hablar más lentamente y, por sobretodo a conversar sobre las palabras modificadas y su responsable uso, para tenerlas a mano a la hora de conversar y gozar de un repertorio más amplio de palabras.

Finalmente, sugiero a quienes haya despertado el interés en el uso aventurado y responsable de las palabras a leer el cuento Inamible de Baldomero Lillo, que versa precisamente sobre todo esto que he estado planteando. Click acá para ir al cuento.

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2 Comentarios

  1. marcela

    adorable ocio

  2. carlos vecorta

    Interesante tema.

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