Para estudiar Derecho, es un hecho, se necesita además de ganas, paciencia y resignación el apoyo constante de diversos códigos que nos acompañan de arriba para abajo. Hay quienes optan por comprar los oficiales, mientras que otros optamos por descargarlos de la fiel página leychile.cl e imprimirlos para luego anillarlos, una buena idea, sin duda pero que, como casi todo en la existencia, puede ser realizado de manera más óptima y estilosa. En el manual de estilo de hoy, aprenderemos a… hacer nuestros propios códigos.

Primero que todo, aclaremos que los códigos serán extraídos del sitio leychile.cl, portal de la Biblioteca del Congreso Nacional, por lo tanto, usaremos textos oficiales y actualizados al tiempo de la manufactura de nuestros códigos de vernácula confección.

Los pasos a seguir son los siguientes:

1. Descarga de texto legal.

Entramos a leychile.cl y buscamos el Código, Constitución o Ley que queramos. Cuando estemos viéndola, clickaremos “Exp. norma” que significa Exportar norma.

1-1

Ya estando en el área de exportación, eliminaremos todas las opciones para que solo quede el texto y, en la parte inferior, indicaremos que no queremos notas Bcn, originales ni al píe. Tampoco querremos que el texto esté agrupado (este es muy importante, para la uniformidad del texto). Finalmente, seleccionamos el nombre del archivo (o lo dejamos como está) y el punto esencial de este proceso: seleccionar el ícono de documento de Microsoft Word. (Nota [en la práctica, intrascendente]: esta denominación tan coloquial, asumo que se utilizó para simplificar la comprensión pues, en realidad no bajaremos un .doc sino un archivo con extensión .rtf). Y, para terminar, clickamos en “Exportar Normas”.1-2

Se descargará un archivo que abriremos con nuestro editor de texto (en este caso, la explicación la haré para LibreOffice, sin embargo servirá para otros programas [v. gr. Microsoft Word] también) y avanzamos al siguiente paso:

2. Formato

Lo primero que haremos será limpiar un poco el documento, entonces, con un doble click sobre la cabecera de alguna página (cualquiera) podremos editar ese texto y borraremos el logo de BCN para reemplazarlo con un sutil texto que puede ser, por ejemplo, el título del texto legal seguido del año.

3

En la bajada, haremos lo mismo (editar y borrar el texto) y agregamos el número de página. Para hacer esto hay que entrar al menú Insertar/Campo/Número de página. De este paso no hay imagen, es muy fácil ;).

Ahora, toca convertir este texto infinito en un reluciente Código. Seleccionamos todo el texto (Control + E, Control + A o seleccionando con el mouse todo el texto [mala idea!]) y hacemos click en el menú Formato/Columnas.
4

En la ventana que aparecerá (no necesariamente será idéntica a la de la imagen, pero sí muy similar) indicaremos que queremos dos columnas y ojo con esto, es muy importante: dejar una separación de, al menos, 0.5 cm en el centro.

5

Y el resultado será, más o menos así:

6

Paso 2.5. Estilo (opcional)

Podremos ahora, si consideramos necesario, cambiar la fuente del texto para que sea más personalizado aun el código. Ciertamente, no sugiero usar fuentes dificiles de leer, como Impact, Algeria, Webdings o Symbol ni otras miserables, como Comic sans. Idealmente, debería ser alguna fuente del tipo serif (para hacer continua la lectura) o, en caso de que sea una sans serif, no muy gruesa para no estresar al leer. Offtopic: diferencia entre serif y sans serif y otras cosas más en este link.

Paso 3. Terminando

Portada: crearemos un documento nuevo para hacer la portada. Acá, la inspiración es la guía… cada quien elegirá si poner el texto centrado en gran tamaño, si ponerle un dibujo abajo, enmarcarlo, en negrita, cursiva, subrayado etcétera. Para no crear un documento nuevo, se puede agregar al documento mismo una página al final mediante la opción Insertar/Salto Manual e indicando que la página tenga como estilo “Primera página”. En caso de hacer eso, pon atención en que la página en que esté la portada sea impar, esto para que no haya problemas al imprimir en dos caras.

Materialidad: habiendo impreso el documento completo, podremos anillarlo en la fotocopiadora más cercana o, sí no huimos de las manualidades, aventurarnos en el sutil oficio del empastado.

Epílogo, hahah.

En la página leychile.cl se menciona que los textos que ahí están no son oficiales, sin embargo, en el futuro podrían serlo como se sugirió en la reunión del Consejo de la Editorial Jurídica en la que se acordó disolver la Editorial Jurídica. Mientras tanto, la tranquilidad que otorga obtener los textos legales desde LeyChile es que es un servicio prestado por la Biblioteca del Congreso Nacional y que, si bien, no son oficiales, si están actualizados.

Menesteroso me resulta, finalmente, señalar que mi intención con la propuesta de esta entrada no es en absoluto (y en la ínfima dimensión que constituye) boicotear la labor de BCN ni de LeyChile, sino simplificar y optimizar el uso de los recursos que éstas entregan para el usuario final.