Cometa en el Cerro Chena, septiembre 2012

Cometa en el Cerro Chena, septiembre 2012

El día de ayer, en el sitio de la ONG Derechos Digitales se publicó un artículo que lleva por título Chile: ley de medios digitales es un atentado a libertad de expresión. En él se abordan las modificaciones que se pretenden realizar a la actual Ley Nº 19733 sobre libertades de opinión y ejercicio del periodismo para que se reconozca de forma expresa a los diarios electrónicos como medios de comunicación social. En el artículo de Derechos Digitales se indica que,

…es masiva la participación en redes sociales como Facebook o Twitter. Sin embargo, de aprobarse esta ley, ahora necesitarás [para publicar en tales plataformas]:

  • Tener domicilio en Chile.

  • Informar la iniciación de actividades a la Gobernación Provincial o Regional.

  • Acreditar la inscripción en el Registro de Dominio.cl NIC Chile e informar la frecuencia de actualizaciones.

  • Indicar el nombre y domicilio del propietario o concesionario, o representante legal en la página en un lugar destacado.

  • Hacer un depósito legal mixto en la Biblioteca Nacional.

La verdad, me pareció demasiado distópico esto, que uno por simplemente usar twitter o facebook (que nadie en su sano juicio y autorespeto debería hacerlo, pero ese es otro cuento) estuviera obligado a tantos trámites. Así que, inundado de pesar por mi país orwelliano, me dirigí a la fuente: las actas de las discusiones del proyecto y me encontré con lo siguiente: las modificaciones se refieren a diarios digitales, no a terrestres usuarios que mascullan sus opiniones en las plataformas sociales. Ahora bien, para definir diario digital uno podría pensar en que es la versión online de un diario que tenga formato físico, sin embargo, la existencia de un diario que sólo sea digital no es problema, esto queda claro con el caso que trajo a colación el Subdirector de la Secretaría de Comunicaciones de Gobierno, señor Carlos Correa, de «El Mostrador», que tras un fallo de la Corte Suprema fue reconocido como un «diario de circulación nacional».

Ahora bien, ¿Un blog podrá entonces ser considerado un diario de circulación nacional? Claramente, los términos de «circulación nacional» son muestra lacerante del absurdo y asincronía del animus de los legisladores, pues un sitio web no circula y, si forzamos el lenguaje y asumimos que sí circula, su circulación no está sujeta a un ámbito territorial (aun cuando pueden establecerse restricciones basadas en la geolocalización del receptor, pero eso no implicaría que el medio no llegara a tal o cual lugar). Pero bien, seamos gente moderna y permisiva, después de todo, estamos en una época de transición aun: muchos diputados, senadores y autoridades en general aun son personas que no entendieron lo que era un email hasta una segunda o tercera explicación. Volvamos a lo nuestro. Un blog cualquiera ¿puede considerarse como un diario de circulación nacional? Sí y no. Sí, porque efectivamente es una vitrina de contenido que, eventualmente puede tener publicaciones periódicas que lo determinen como tal (pronto explico esto) y no porque, aun su periodicidad sea diaria, su edición no lo es (también pronto quedará esto claro).

La modificación consiste en la promulgación de una ley (sí, porque sólo una ley puede modificar a otra ley) que tiene un artículo único que indica que se van a modificar algunas partes de una ley ya existente. En el caso que hoy nos convoca, el artículo único es el siguiente:

“Artículo Único.- Reemplázase el inciso segundo, en el artículo 2° de la ley N° 19.733, sobre libertades de opinión e información y ejercicio del periodismo”, por el siguiente:

“Se entenderá por diario todo periódico, impreso en papel o publicado por vía digital o electrónica, que se publique a lo menos cuatro días en cada semana y cumpla con los demás requisitos establecidos en la ley. Para el caso de los diarios electrónicos o digitales, el requisito de publicación se entenderá cumplido en la medida que se renueve la edición a lo menos cuatro días en cada semana.

De las partes en negrita podemos, entonces, concluir:

  1. Si el periodico no se publica, a lo menos cuatro días en cada semana y no cumpla requisitos legales: no será diario.
  2. Si la edición no se renueva cuatro días en cada semana: no podrá entenderse como publicada una edición

Ahora bien, cabe la duda de ¿Cómo recórcholis uno identifica una edición en un sitio web? La respuesta, amigos, es similar a la del anterior dilema anacrónico: estamos midiendo la temperatura en centimetros. Las páginas web no pueden ser «encapsuladas» en una edición, pues son un flujo constante de contenido que se abulta continuamente. Este abultamiento continuo puede ser simulado, para efectos de orden humano, como «ediciones» de una página (el sistema de publicación Prontus, por ejemplo, permite hacer «ediciones» del sitio, siendo cada edición la suma de todos los artículos publicados en un lapso determinado de tiempo). Esta controversia, de todos modos, no fue ignorada por los diputados Farías y Hoffmann, quienes indicaron la necesariedad de determinar los cuatro días.

Más adelante, se habla de que un ejemplar de un sitio web (sí, suena rarísimo) será el conjunto de contenidos que se publiquen entre las 00:00 y 23:59 de cada día, sin embargo ¿Qué podrá hacer el listillo del legislador si el dueño del diario-que-no-es-diario decide, para efectos de ordenar su sitio web hacer las ediciones de lumartes, mierves y viermingo? Serán sólo tres ediciones ¿Y como se podrá negar? La ley (si queda con la modificación que se quiere hacer) en poco ayudará y al rescate podría venir un comentario que hizo el Secretario General de la Asociación Nacional de la Prensa, Ricardo Hepp, al indicar que, para que un medio de comunicación social sea reconocido como diario, cada una de sus ediciones tendrá que tener el 70% de su contenido renovado, es decir que no sea el mismo de la edición anterior, también recuerda que es necesario un mínimo de visitas a nivel regional o nacional para que sea considerado diario (en el siguiente párrafo explicaré porqué importa saber cual es un diario y cual no). Entonces, para ir cerrando este párrafo ¿Cualquier blog puede ser un diario? Sí. ¿Cualquier blog será considerado como diario? No. ¿Cualquier blog que publique harto puede ser considerado un diario? Si es pillín, puede hacerle el quite.

Queda un asunto en el aire, algo super esencial y que no llama mucho la atención a primera vista… ¿Porqué es importante definir qué es un diario y que no es un diario? El motivo es simple: porque en los diarios de circulación nacional o regional, dependiendo el caso, son el medio por el cual ciertos actos jurídicos deben ser comunicados al resto de la población. Publicar en un diario es una forma que el legislador consideró útil y suficiente para que la comunidad se entere de cosas que, por ley debe enterarse o, mejor dicho, debe tener la posibilidad de enterarse, como por ejemplo, los remates.

Sin embargo, no hay que ser ingenuos… es cierto que el control y censo de todos los medios de comunicación puede tener otros fines mucho más invasivos y, eventualmente, repudiables, como queda claro con lo que dijo María Hoffman en la discusión de la modificación: «La idea clara es no restringir la libertad de expresión, sino que por el contrario reconocer a los medios de comunicación digitales como un medio más, de manera tal que se haga responsable de lo que se publica. Se trata que exista libertad, pero no libertinaje ni abuso.» Hacerse responsable, libertad pero no libertinaje… cuesta mirar esas buenas intenciones como reales buenas intenciones, pues aunque parezcan expectativas de buena crianza ¿Qué son, sino el preludio para coartar el derecho al anónimato? Eso será, empero, preocupación de las siguientes modificaciones.

Finalmente, agradezco sinceramente a las ONG (Derechos Digitales, en este caso) que asumen el rol de vigilar constantemente el actuar de los organismos del Estado pero sí sería preferible que no hicieran traducciones tan alarmantes como las que aveces hacen y, por sobre todo, lo que considero una responsabilidad de quien tenga algún vago o profundo conocimiento para evadir algo legal pero ilícito: compartir la forma de hacerlo.

EXTRA: desde hoy, publicaré imagenes de obras de arte o momentos capturados junto a mis artículos, tal como hace Le Monde Diplomatique, aunque no tengan relación directa e inmediata con el tema. Copia lo bueno.