Pinochetliebers

Estamos en 2013 y se cumplen cuarenta años desde que ocurrió el golpe militar en Chile. La conversaciones se tornan en blanco y negro y caemos en cuenta que llamar “transición” a la década de los noventa es una llana estupidez: Pinochet y la dictadura en general aun rondan entre nosotros y, la verdad, casi está de moda tener consciencia al respecto. Pero como toda moda, adolece aveces de pilares lógicos. A continuación, expongo algunas soluciones para resolver diálogos infames con personas que, por algún críptico motivo o por su experiencia personal, insisten con vehemencia en hablar de pronunciamiento o régimen en vez de golpe y dictadura.

El Golpe de Estado fue una consecuencia: No, no fue una consecuencia lógica ni lícita. El Golpe de Estado fue financiado por Estados Unidos. El desabastecimiento no era porque no hubiesen cosas sino porque los vendedores las acaparaban (de otro modo, ¿Cómo es posible que las vitrinas de los supermercados estuvieran llenas el 12 de septiembre de 1973? Sólo queda una explicación creacionista, que desecharemos antes de contemplarla).

La izquierda debe pedir perdón: la izquierda no es una institución en ningún sentido, sino que es una línea de pensamiento con muuuchas divergencias aun dentro de sí misma (es cosa de comparar el marxismo con el stalinismo, ambos de izquierda, pero diferentes). Por otro lado, las Fuerzas Armadas sí son una institución y sí tienen una voz propia. Con todo, el gobierno de Salvador Allende fue electo de forma legítima y no cabe argumento alguno para explicar que el golpe de Estado fue algo legítimo.

Las víctimas de abusos a los Derechos Humanos no eran blancas palomas: el monopolio de la fuerza, en un Estado de Derecho lo tienen los organismos designados para tales efectos (Fuerzas Armadas y de Orden). Obviando el hecho de que una dictadura no es un Estado de Derecho, asumiremos que éstos organismos abocados a administrar el monopolio de la fuerza en el país operaban con regularidad ¿Es sensato considerar que las muertes eran necesarias? Desde el punto de vista ético, claramente que no. Desde el punto de vista lógico, tampoco. Acudiré a la máxima romana quien puede lo más, puede lo menos, es decir, que quienes fueron capaces de matar o torturar personas podrían haber utilizado menos fuerza para conseguir sus cometidos. A todo esto sumemos: si las víctimas de abusos a los Derechos Humanos, efectivamente no eran blancas palomas (qué expresión más despreciable!) ¿Porqué no se judicializaron los casos? Recordemos que en Chile no hubo condenados a pena de muerte en la dictadura, hubo terrorismo sistemático de Estado, es decir, ni hablar de siquiera una ilusión de debido proceso.

Gracias a la dictadura Chile creció económicamente: deleznable argumento desde el comienzo porque reduce el valor de la vida humana por sobre el crecimiento económico, al punto que, cuando oigamos a alguien decirlo deberíamos detener la conversación y alejarnos. Pero miremos el asunto de frente: es cierto que el PIB per cápita pasó de US$2700 (1980) a US$4700 (1990) (1), pero también, el coeficiente de Gini (para observar la desigualdad en la distribución) pasó de 0.53 (1980) a 0.55 (1990), es una diferencia baja, mas consideremos que en 1987 éste índice alcanzó 0.63 (2). Frente a esto, podemos destacar que Chile ingresó a la OCDE, sin embargo vemos que, dentro de este grupo es precisamente Chile el país más desigual en la distribución con oscilaciones siempre cercanas al 0.5 del coeficiente de Gini. Además de estos datos (muy simples, por lo demás), cabe mencionar que en los gobiernos electos democráticamente se han seguido las líneas privatizadoras que marcó la dictadura lo que ha derivado en la extinción de las empresas públicas de antaño (EMOS, Chilectra, CTC, etc).

¿Porqué recordar el pasado? Miremos hacia adelante y basta de recordar: la propuesta, considero, no es tan demente… al parecer, en otros países de latinoamérica víctimas de caudillismo de derecha entre los ’70 y ’80 lo han superado mejor que nosotros ¿Será simplemente madurez colectiva? Lo dudo. Lamentablemente (y para vergüenza de todos nosotros como habitantes de Chile) los responsables principales del golpe de estado no fueron nunca juzgados así que no se estableció una certeza jurídica respecto a su culpabilidad, entonces los fans de los golpistas tienen argumento para presentar su pensamiento como una opción y hasta hay quienes que, sin mala intención efectivamente lo ven como una línea de pensamiento que no tendría que merecer más críticas que otras. Es inapropiado “mirar hacia el futuro” cuando hay una parte del pasado que no está resuelta; es razonable, ¿no?

No existieron los detenidos desaparecidos, todos se fueron a Europa a vivir felices: recalcitrante propuesta mas lamentablemente aun esgrimida por algunos. Desconocer el Informe Rettig (casi 2300 denuncias de tortura (3)) o la información recogida por la Comisión Valech (30 detenidos desaparecidos, casi 9800 torturados (4)) es, por un lado un desconocimiento inaceptable de una realidad constatada además de una indolencia que, tal como el punto anterior, nos advierte que no estamos frente a un interlocutor válido.

Con todo, postulo que ante quienes sostengan argumentos falaces como los expuestos previamente u otros, tengamos un razonable grado de consideración, después de todo, lo más probable es que todos nosotros nos relacionemos con hijos de vecino que poco o nada han tenido de instrucción formal en cuanto a temas de legalidad y su criterio se remita inequívocamente a sus experiencias inmediatas sin que medie una reflexión más transversal y, el padecer propio sea más fuerte que el sentimiento de empatía posible que pueda haber. Por ejemplo, muchísimas personas recuerdan con pesar y rabia los tiempos en que los productos eran racionados y se veían forzados a hacer filas desde las cinco de la mañana para comprar un tarro de café o medio kilo de pan; pero ¿Era responsabilidad de Allende y el gobierno de la Unidad Popular? En una mirada rápida e irreflexiva, por supuesto. Pero no hay que olvidar que los acaparadores y el mercado negro no era un mito allendista, sino una realidad. Personas inmorales que deliberadamente decidían vender menos que lo que había para luego revender el excedente a precios mayores y enriquecerse más, siguiendo la lógica liberal-capitalista de que hay que cagarse en quien se cruce con tal de reportar mayor utilidad. A esta situación emocional de las víctimas de la Unidad Popular, hay que sumar al menos, dos elementos más: el escenario mundial no era el propicio para que los Estados se desenvolvieran como consideraran sus habitantes, la Guerra Fría entre el bloque capitalista y el soviético utilizaba al resto las naciones como peones de ajedrez para empujarse unos a otros (Camboya, Vietnam, etc) y, el caso de Chile que democráticamente se había convertido en un aliado a la Unión Soviética era un riesgo que Estados Unidos no iba a tolerar y no toleró; la intervención norteamericana no es un rumor más del gossip político sino parte del legado de Richard Nixon (sí, el mismo de Watergate) (5). El otro elemento a considerar es el control de los medios de comunicación por el gobierno de facto. Agrego un par de líneas del informe Rettig a este respecto:

A partir del 11 de septiembre desaparecieron medios de comunicación escritos (…).

En general, los pocos medios de prensa que sobrevivieron, adherían al nuevo régimen, por lo que, sobre todo al comienzo, publicaron y difundieron la información que el gobierno les solicitaba en materias intimamente relacionadas con situación de personas pertenecientes al régimen depuesto y que afectaba gravemente sus derechos humanos, sin preocuparse de averiguar la verdad de esta información que, en muchas ocasiones, según se ha demostrado posteriormente, no correspondía a la realidad.

Cabe destacar al respecto la publicación de información no comprobada de supuestas fugas o enfrentamientos que permitió justificar ante la opinión pública la muerte de numerosas personas, afectando al mismo tiempo su buen nombre y dignidad.

Para terminar este artículo no puedo dejar de mencionar, como anécdota que el Síndrome de Estocolmo este año cumple cuarenta años (6). Lamentablemente en Chile aun quedan víctimas enamoradas de los golpistas que secuestraron el Estado de Derecho. ¿Volverá a pasar? Imagino que todos deseamos que nunca más… pero, mientras la demencia prusiana de las Fuerzas Armadas, enseñada tras la Guerra Civil de 1891 por el General Koerner, no sea extirpada de lleno, contemos que nuestro Estado de Derecho vive en constante riesgo, en especial si las elecciones populares comienzan un buen día a balancearse hacia quienes pretenden quitar al neoterrateniente para devolver al neoproletario (ex-burgués).

(1) http://www.economiaynegocios.cl/especiales/proyecciones_economicas_06/fotos/Latina.pdf
(2) http://www.econ.uchile.cl/uploads/publicacion/ded67906-7423-4499-ad56-fae67ecf144a.pdf
(3) http://www.ddhh.gov.cl/ddhh_rettig.html
(4) http://www.indh.cl/informacion-comision-valech
(5) http://ciperchile.cl/2010/06/30/las-ineditas-cintas-de-nixon-sobre-chile-y-allende-el-lenguaje-del-imperio/
(6) http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/08/130822_salud_sindrome_estocolmo_aniversario_gtg.shtml