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Maltrato al usuario, desde todas partes.

Leyendo el blog de Oscar Valenzuela me he enterado que Google dejará de ofrecer el servicio Google Reader, que sirve (aun) para leer artículos de diversos sitios que uno quisiera, todo en una misma página. En la declaración de Google explican que la medida se debe a que el uso de gReader ha disminuido considerablemente, así que no quieren gastar energía en un servicio que no es tan usado. Sin duda, la medida Google no es reprochable en ningún sentido, pero me parece que el hecho podría servir de alerta a todos los que somos usuarios de internet y sus servicios que, estamos convencidos, son inherentes a éste pero que, en realidad, tienen dueño y la opinión de los usuarios nunca será vinculante respecto a lo que ocurra con ellos.

¿Qué pasaría si un buen día despertamos y nuestro correo ya no existe? ¿Ante quien podremos alegar algo? Puntualmente, en el caso de Google, ellos informan en sus Condiciones de Servicio que cerrarán cualquier servicio cuando les de ganas. Eso significa, cerebritos, que en cualquier momento, nuestro correo @gmail.com podría dejar de existir y no tendremos más derecho que a hacer un puchero.

Con respecto a Facebook, no mencionaré nada porque el año pasado hice varios artículos sobre ese sitio, pero sabiendo el escaso respeto que tienen por sus usuarios, podemos imaginar como son sus políticas de existencia.

Una solución podría ser pagar por un servicio y, ya que hay un pago de por medio, se haría exigible el compromiso con uno como usuario. El problema, es que negociando con un servicio, por lo general, uno como consumidor no está en píe de negociar nada y, simplemente uno se adhiere a las cláusulas que impone el servicio y, oh amigos míos, generalmente los servicios, aunque sean pagados, se aseguran de librarse del máximo de responsabilidades en caso de fallar (por ejemplo, aseguran que van a avisarte dos meses antes del cierre del servicio… pero no garantizan que el servicio no será cerrado). Los sistemas, ante una mirada un poquitito analítica (muy poquito, porque lo que planteo es súper vago) deslumbran por su fragilidad que se puede traducir, inequívocamente, en que como usuario nos debemos sentir en desprotección y privados de certeza. Ahora bien, es sensato considerar la dimensión fáctica de todo esto: las empresas, aun cuando gratuitas, intentan de preservar sus servicios que, de un modo directo o indirecto, les significa ganancias, por lo tanto, mientras los servicios sean rentables para quien los ofrezca, seguirán existiendo ad infinitum y toda la preocupación no es más que un escándalo clasificable como socialistoide o, incluso por los ojos más extremo, como una proyección inmaterial de la catástrofe malthusiana.

Fuera de toda especulación teórica, el asunto es el siguiente: Google cerrará el servicio Google Reader. La mano invisible que hace chococientos años conceptualizó Adam Smith en su Essay of the Wealth of Nations decidió empujar a ese servicio del aire y nada queda por hacer. Con todo, estimados lectores, propongo con gran fervor y convicción que seamos nosotros mismos, los usuarios que gestionemos nuestros servicios: que cada persona tenga un sitio web personal para exponer y gestionar los archivos e información que necesita no es una idea descabellada. Yo mismo, por ejemplo, uso este sitio para publicar este blog, pero además, tengo un correo asociado y un sistema para alojar archivos y un montón de otras cosas que no debería yo contar (jajaj).

Respuesta a mi fantástica propuesta: no todas las personas saben, quieren o tienen interés en saber como hacer todo esto. Es súper comprensible que alguien, en el pleno uso de sus facultades morales decida no querer convertirse en un nerd sabio de cosas que no le servirán para conversar con nadie. Solución: contactar a conocidos que hagan sepan ese tipo de cosas y le confíen a él la seguridad de un correo o un sistema de alojamiento de archivos. Los sistemas son fuertes y el dueño de la hostal, si es una persona decente, no entrará a revisar tus cosas. Personalmente, no confío mucho en Google y, para prevenir la posible intromisión en cosas que me importan, es que uso otro correo para cosas que, a mi parecer merecen más seguridad.

La empoderación de la ciudadanía de los medios de comunicación nunca podrá ser real si se tiene como plataforma a facebook. Utilizar servicios de sitios enormes es como comprar vegetales transgénicos, la autogestión no ha de ser solo en cuanto a la producción de bienes corporales. La autonomía no tiene límites.

¡A programar!